jueves, 12 de febrero de 2009

Obama en el remodelado Teatro Ford en el aniversario de Lincoln



Hace unos años visité en Washington el Teatro Ford, un lugar con una gran importancia histórica puesto que allí fue asesinado el presidente Abraham Lincoln. Recuerdo que me impresionó porque quizás pensaba que iba a ser un teatro mayor. Me enconté con una sala pequeña pero con todo el encanto de la época, y mientras el guía me señalaba dónde se encontraba el palco del presidente Lincoln donde fue asesinado me transporté con la imaginación a aquel preciso momento.

En estos días precisamente se celebra en EEUU el aniversario del nacimiento de aquel presidente. Ayer noche el presidente Barack Obama asistió a la inauguración del Teatro Ford, tal como aparece en el video superior.

El teatro estuvo cerrado desde la muerte de Lincoln hasta 1968 pero necesitaba una remodelación. El presidente Abraham Lincoln es uno de los más queridos por los ciudadanos norteamericanos por lo que reabrir su teatro con la cara limpia supone continuar con el espíritu de su mandatario.

Discurso de Abraham Lincoln en Gettysburg

Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación, concebida en la Libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.

Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil, que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar largo tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como lugar del último reposo para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.

Pero, en un sentido más amplio, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado, muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restar algo. El mundo no advertirá apenas ni recordará mucho tiempo lo que digamos aquí, pero nunca podrá olvidar lo que ellos aquí hicieron. Somos más bien nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que aquellos que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien nosotros los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida colmada de la devoción; que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán muerto en vano; que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de la libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá de la Tierra.

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